Una medicación habitual puede provocar una reacción neurológica grave en algunos perros, incluso cuando la dosis parece correcta. El problema está relacionado con una variante genética que altera el transporte de ciertos fármacos hacia el cerebro. Aquí explico cómo funciona, qué razas tienen mayor riesgo, qué síntomas deben alarmarte y cómo confirmar la sensibilidad mediante una prueba de ADN.
La información esencial para proteger a tu perro
- ABCB1 es el nombre actual del gen relacionado con esta sensibilidad farmacológica.
- El riesgo es mayor en Collies, Pastores australianos, Shetland y otras razas pastoras.
- Una dosis alta de ciertos antiparasitarios puede causar ataxia, temblores, convulsiones o coma.
- Los perros con una sola copia también pueden reaccionar, aunque normalmente con menor intensidad.
- La forma más segura de conocer el estado individual es un test de ADN.

Qué significa realmente tener esta variante genética
Cuando hablamos del gen MDR1, normalmente nos referimos al gen ABCB1, que produce una proteína transportadora llamada glicoproteína P. Esta proteína ayuda a expulsar determinados medicamentos y sustancias tóxicas de las células y limita su entrada en el sistema nervioso.
Si la proteína funciona mal o está ausente, algunos fármacos pueden acumularse en el cerebro en cantidades excesivas. El perro no está enfermo de forma permanente ni presenta síntomas por llevar la variante, pero puede intoxicarse al recibir determinados medicamentos o una dosis inadecuada.
Por eso prefiero hablar de sensibilidad farmacológica y no de una enfermedad convencional. El riesgo depende del medicamento, la dosis, la vía de administración, la combinación con otros productos y el número de copias alteradas que tenga el animal.
Una copia no significa lo mismo que dos
Los resultados suelen aparecer con tres combinaciones. Un perro N/N no tiene la variante analizada; uno MDR1/N tiene una copia; y un perro con dos copias alteradas presenta el riesgo más elevado de neurotoxicidad.
Durante años se pensó que solo los animales con dos copias podían reaccionar. Hoy se sabe que algunos perros con una sola copia también muestran efectos adversos, generalmente más leves. Por eso un resultado de portador no debe interpretarse como “totalmente seguro”.
Qué perros tienen más probabilidades de ser sensibles
La variante se relaciona sobre todo con perros pastores, aunque no se limita a ellos. En España conviene prestar especial atención a los Collies, Border Collies, Pastores australianos, Pastores australianos miniatura y Shetland.
También se ha detectado en Bobtails, Pastores ingleses, Pastores alemanes, Whippets de pelo largo, Silken Windhounds y McNab Shepherds. En perros mestizos con antepasados pastores también existe riesgo, aunque su aspecto no recuerde claramente a esas razas.
| Raza o grupo | Por qué merece atención |
|---|---|
| Collie y Pastor australiano | La variante es relativamente frecuente y el test resulta especialmente recomendable. |
| Shetland y Bobtail | Pueden reaccionar a varios fármacos, no solo a la ivermectina. |
| Border Collie y cruces de pastor | El riesgo individual no se puede descartar solo por la apariencia o por la raza declarada. |
| Otras razas y mestizos | La frecuencia suele ser menor, pero también se han identificado casos. |
Los porcentajes publicados cambian según el país y la población estudiada. En algunas líneas de Collie se han encontrado frecuencias cercanas al 70 %, mientras que en otras razas el porcentaje es mucho menor. Estos datos sirven para decidir a quién testar, pero no sustituyen el resultado del perro concreto.
Qué medicamentos pueden causar problemas
El ejemplo más conocido es la ivermectina, especialmente cuando se utiliza a dosis altas para tratar sarna u otros problemas parasitarios. Las cantidades presentes en algunos tratamientos preventivos autorizados pueden ser distintas y estar estudiadas para su uso en perros, pero nunca conviene elegir el producto por cuenta propia.
También pueden requerir precaución otros fármacos como moxidectina, milbemicina, selamectina, loperamida, acepromazina, butorfanol, digoxina y algunos medicamentos empleados en quimioterapia. La lista no debe utilizarse como una tabla de prohibiciones automáticas, porque no todos los productos ni todas las dosis tienen el mismo riesgo.
| Grupo de medicamentos | Situación que exige prudencia | Qué hacer |
|---|---|---|
| Antiparasitarios macrocíclicos | El riesgo aumenta con dosis elevadas o usos no habituales. | Confirmar principio activo y dosis con el veterinario. |
| Antidiarreicos con loperamida | Puede atravesar con más facilidad la barrera hematoencefálica. | No administrar medicamentos humanos sin indicación veterinaria. |
| Sedantes y analgésicos | Algunos pueden producir una sedación más profunda o prolongada. | Informar del resultado genético antes de una anestesia o cirugía. |
| Quimioterápicos | Vincristina, vinblastina y doxorrubicina pueden necesitar ajustes o alternativas. | La decisión debe tomarla el veterinario responsable del tratamiento. |
Qué síntomas indican una posible intoxicación
Los signos suelen ser neurológicos y pueden aparecer después de una exposición reciente. Un perro afectado puede caminar tambaleándose, parecer desorientado, tener las pupilas dilatadas, salivar en exceso o mostrar una debilidad que no es habitual en él.
- Somnolencia intensa o dificultad para despertarse.
- Falta de coordinación y marcha inestable.
- Temblores, espasmos o convulsiones.
- Vómitos, hipersalivación o pérdida de apetito.
- Problemas de visión, pupilas muy dilatadas o ceguera aparente.
- Respiración lenta, coma o pérdida de conciencia en los casos graves.
Un síntoma aislado no confirma la sensibilidad, porque muchas enfermedades producen signos parecidos. Aun así, si aparece tras administrar un antiparasitario, un sedante o un medicamento humano, lo prudente es acudir a un servicio veterinario de urgencias y llevar el envase del producto.
No provoques el vómito ni intentes compensar la intoxicación con comida, leche u otros remedios caseros. En estos casos, el tiempo y la información exacta sobre el producto administrado son mucho más útiles que cualquier tratamiento improvisado.Cómo se confirma y cómo actuar en el día a día
La confirmación se realiza con una muestra de células de la mejilla o con sangre. El laboratorio analiza la variante conocida y entrega un resultado que indica si el perro no la tiene, posee una copia o posee dos. Un hisopo bucal suele ser suficiente y evita una extracción de sangre cuando no hace falta.
En España, las pruebas comerciales individuales suelen encontrarse aproximadamente entre 65 y 80 euros, aunque el precio puede aumentar si se tramitan mediante una clínica, se añade una consulta o se incluye un panel genético más amplio. Antes de comprar un kit, conviene comprobar que el laboratorio analiza específicamente la variante canina de ABCB1.
La información debe llegar a todos los profesionales
Guarda el informe junto con la cartilla sanitaria y comunica el resultado a cualquier veterinario que atienda al perro. Yo también recomendaría llevar una nota visible en el móvil o en la documentación del animal, sobre todo si viaja, participa en actividades deportivas o puede ser atendido en una clínica distinta.Antes de cada tratamiento, pregunta por el principio activo, no solo por la marca comercial. Dos productos con nombres muy diferentes pueden pertenecer al mismo grupo farmacológico, y un producto conocido como “antiparasitario suave” no es automáticamente adecuado para todos los perros.
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La prueba también importa en la cría
Si dos perros con una copia de la variante se cruzan, cada cachorro tiene, en términos estadísticos, un 25 % de probabilidad de recibir dos copias, un 50 % de recibir una y un 25 % de no recibir ninguna. Por eso el test ayuda a planificar apareamientos responsables.
Un resultado positivo no obliga por sí solo a excluir al perro de la reproducción. La decisión depende del programa de cría, la diversidad genética y la posibilidad de combinarlo con un ejemplar sin la variante. Lo importante es no criar a ciegas ni ocultar la información a los futuros propietarios.
La mejor prevención empieza antes de la primera receta
La sensibilidad a ciertos medicamentos no impide que un perro lleve una vida normal, haga ejercicio o reciba tratamientos veterinarios cuando los necesita. Lo que cambia es la forma de tomar decisiones: identificar el riesgo, elegir el fármaco adecuado y ajustar la dosis con criterio profesional.
Si tu perro pertenece a una raza predispuesta, es mestizo de origen desconocido o va a someterse a una cirugía, considero sensato valorar el test de ADN. Mientras no tengas el resultado, informa al veterinario de la posibilidad y no administres ivermectina, loperamida ni otros medicamentos por iniciativa propia.
La prevención más sencilla suele ser también la más eficaz: tener el resultado registrado, revisar cada principio activo y actuar con rapidez ante signos neurológicos. Con esas tres medidas, esta variante genética deja de ser una amenaza invisible y se convierte en un dato útil para cuidar mejor a tu perro.