Cuando un perro te ha mordido, aunque la herida parezca pequeña, conviene actuar con rapidez y cabeza fría. Lo primero es limpiar bien la zona, controlar el sangrado y decidir si necesitas atención médica; después habrá que valorar el tétanos, el riesgo de infección y las circunstancias sanitarias del animal.
Las primeras decisiones reducen las complicaciones
- Lava la herida durante 15 minutos con agua corriente y jabón.
- Acude a urgencias si el sangrado no se detiene, la mordedura es profunda o afecta a la cara, la mano, el pie o una articulación.
- Revisa la vacuna del tétanos con un profesional sanitario, incluso si el perro está vacunado.
- No tomes antibióticos por tu cuenta. Solo se indican cuando el riesgo de infección lo justifica.
- Identifica al perro y a su propietario, y comunica el caso a los servicios sanitarios si el animal es desconocido, está enfermo o desaparece.

Qué hacer durante los primeros minutos
Antes de ocuparte de la herida, ponte a salvo y separa al perro sin forcejear ni castigarlo. Un animal asustado o dolorido puede volver a morder. Si la situación sigue siendo peligrosa, llama al 112 y no intentes sujetarlo tú solo.
Cuando estés en un lugar seguro, lava la zona con abundante agua corriente y jabón durante unos 15 minutos. Aunque escueza, este paso ayuda a retirar suciedad y microorganismos de la piel. Después, aplica presión directa con una gasa o un paño limpio si sangra y cubre la herida sin apretar demasiado.
- Quítate anillos, pulseras o prendas que puedan comprimir la zona si aparece inflamación.
- No introduzcas alcohol, lejía, agua oxigenada ni otros productos irritantes dentro de la herida.
- No cierres una punción con pegamento ni la tapes con un vendaje hermético.
- No intentes coserla en casa, aunque los bordes parezcan separados.
Mi recomendación es no dejarse engañar por una marca diminuta. Los colmillos pueden crear una punción profunda bajo una abertura superficial, sobre todo en dedos, manos y pies. Si la piel se ha roto, la valoración sanitaria el mismo día suele ser la opción más prudente.
Cuándo necesitas acudir a urgencias
La asistencia debe ser inmediata si la mordedura afecta a la cara, el cuello, los ojos, los genitales, una mano o una articulación. También si hay pérdida de sensibilidad, dificultad para mover un dedo, dolor intenso, tejido desgarrado o una hemorragia que no cede tras varios minutos de presión continua.
| Situación | Qué hacer |
|---|---|
| Sangrado abundante o persistente | Presiona con una gasa y llama al 112 si no se controla. |
| Punción profunda, desgarro o mordedura en la mano | Acude a urgencias para valorar tendones, nervios, articulaciones y antibiótico. |
| Mordedura en cara, cuello, ojo o genitales | Busca atención médica urgente, incluso si el corte parece pequeño. |
| Diabetes, defensas bajas, enfermedad vascular o ausencia de bazo | Consulta cuanto antes porque el riesgo de complicaciones puede ser mayor. |
| Enrojecimiento creciente, calor, pus, fiebre o líneas rojas | Acude el mismo día. Son posibles signos de infección. |
Una mordedura que solo deja un moratón y no rompe la piel suele requerir observación, pero debes lavar la zona y vigilarla. Si no estás seguro de si hubo una pequeña perforación, prefiero que la revise un profesional a que se descubra una infección cuando ya hay inflamación y dolor.
Tétanos, infección y rabia en España
El tétanos depende de tu historial de vacunación
La vacuna del perro no protege frente al tétanos. El personal sanitario decidirá si necesitas una dosis de recuerdo o inmunoglobulina según el tipo de herida y tus vacunas anteriores. Si no recuerdas cuándo recibiste la última dosis, dilo claramente en el centro de salud.
Las mordeduras se consideran heridas con riesgo de contaminación. Eso no significa que siempre necesiten antibióticos. Se valoran especialmente cuando son profundas, afectan a la mano o la cara, han pasado varias horas, hay aplastamiento, la persona tiene enfermedades previas o aparecen signos de infección.
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La rabia requiere valorar el contexto
En la Península y las islas españolas el riesgo de rabia terrestre por un perro doméstico controlado es muy bajo, por lo que la vacunación preventiva no se administra de forma automática. Aun así, no conviene descartarla por intuición si el animal procede de otro país, la mordedura ocurrió en el extranjero, el perro no puede localizarse, presenta signos extraños o el contacto fue con un murciélago.
También debes comunicarlo de inmediato si la exposición ocurrió en Ceuta o Melilla, o si la saliva entró en una herida abierta, los ojos o la boca. La rabia se previene antes de que aparezcan síntomas, así que no hay que esperar a encontrarse mal para pedir valoración médica.
Cuando el perro tiene propietario y puede observarse, los servicios competentes pueden establecer un periodo de observación sanitaria de 14 días. No intentes decidir por tu cuenta si eso elimina el riesgo: facilita los datos del animal y sigue las indicaciones del centro de salud o de salud pública.
Qué información debes recoger sobre el perro
Si es posible hacerlo sin acercarte de nuevo al animal, anota el nombre y teléfono del propietario, la dirección, la hora del incidente y una descripción del perro. Pide una fotografía o copia de su cartilla sanitaria, especialmente de las vacunas y de los datos del veterinario.
No retrases la limpieza de la herida para discutir con el dueño. Primero atiende tu salud y después reúne la información. Si el propietario se marcha, el perro está suelto, es agresivo o no puede ser identificado, contacta con la Policía Local, el ayuntamiento o los servicios de salud pública de tu municipio.
- No persigas ni acorrales al perro.
- No lo abandones ni permitas que tenga contacto con niños u otros animales.
- Comunica si el animal estaba enfermo, desorientado, excesivamente excitado o babeaba.
- Guarda fotografías de la lesión y de la ropa dañada si puede existir una reclamación.
En mi opinión, fotografiar la herida antes de que cambie y conservar los informes médicos evita muchos problemas posteriores. También ayuda a comparar la evolución si aumenta el enrojecimiento o la inflamación.
Cómo vigilar la herida y evitar otra mordedura
Durante las siguientes 48 horas observa si el dolor empeora en lugar de mejorar. El calor local, la hinchazón creciente, el pus, la fiebre o las líneas rojas que ascienden por la extremidad justifican una nueva consulta médica, aunque ya te hayan atendido.
No basta con curar la piel si el perro vive contigo. Hay que entender qué ocurrió. Una mordedura durante la comida puede relacionarse con protección de recursos; otra al tocar una zona concreta puede indicar dolor; y un mordisco en medio del juego puede deberse a una excitación mal gestionada. Cada situación necesita una respuesta distinta.
Hasta que un veterinario lo examine, separa al animal de niños y visitas, evita los juegos bruscos y no lo castigues físicamente. Si la conducta se repite o apareció de repente, pide una revisión veterinaria y, si hace falta, ayuda de un profesional de comportamiento que trabaje con métodos basados en refuerzo y manejo seguro.
El bozal puede ser útil para prevenir accidentes durante los traslados, pero debe introducirse de forma gradual y positiva. No debe usarse para ignorar el problema ni dejar al perro sin supervisión. La seguridad depende de combinar distancia, supervisión y un plan de tratamiento, no de colocar un accesorio y esperar que todo se resuelva.
Lo que conviene recordar antes de volver a casa
Una mordedura no se mide solo por el tamaño de la marca. Lava la zona de inmediato, consulta si la piel se ha roto y revisa el tétanos. Si la herida está en una zona delicada, sangra mucho, se infecta o el animal no puede controlarse, actúa como una urgencia.
En España, la rabia no es el problema habitual tras una mordedura de un perro doméstico conocido, pero las excepciones importan. Si hay viaje, importación, animal desconocido, desaparición, síntomas extraños o exposición en una zona de riesgo, informa cuanto antes al personal sanitario y sigue el protocolo indicado.
Después de atender la lesión, no olvides la causa del incidente. Una revisión veterinaria y un plan de manejo bien planteado pueden protegerte a ti, a tu familia y al propio perro frente a una segunda mordedura.