Un perro que sacude la cabeza, se rasca una oreja sin parar o acumula una cera muy oscura puede tener una infestación por ácaros, pero esos signos también aparecen en otras otitis. La sarna auricular, causada habitualmente por Otodectes cynotis, necesita un diagnóstico correcto para elegir el tratamiento, evitar el contagio a otros animales y prevenir lesiones dolorosas.
Lo esencial para actuar ante una posible sarna auricular
- Cera marrón o negra y picor intenso son signos frecuentes, pero no confirman por sí solos la presencia de ácaros.
- El contagio ocurre sobre todo entre perros y gatos que conviven o tienen contacto cercano.
- El veterinario puede examinar el cerumen con un otoscopio y microscopio para diferenciar ácaros, levaduras y bacterias.
- Las gotas, pipetas o comprimidos deben elegirse según el animal y su oído. No conviene automedicar.
- Si hay dolor fuerte, pus, sangre, inclinación de la cabeza o pérdida de equilibrio, la revisión debe ser prioritaria.

Cómo reconocer la sarna auricular en un perro
El ácaro del oído vive principalmente en el conducto auditivo externo y provoca una inflamación muy molesta. El perro suele rascarse con insistencia, frotar la cabeza contra el suelo o los muebles y sacudirla repetidamente, a veces con más intensidad por la noche.
La secreción puede parecer posos de café, con un color marrón muy oscuro o casi negro. En realidad, suele mezclar cerumen, restos de piel, sangre seca y material inflamatorio. También pueden aparecer mal olor, enrojecimiento, pequeñas heridas en el pabellón y costras alrededor de la entrada del oído.
- Picor intenso y persistente.
- Sacudidas frecuentes de la cabeza.
- Oreja caída en un perro que normalmente la mantiene erguida.
- Dolor al tocar el pabellón o la zona cercana.
- Secreción oscura y abundante.
- Heridas provocadas por el rascado.
La cera negra no basta para confirmar el problema
Este es uno de los errores que más confunde a los propietarios. Una secreción oscura hace pensar en ácaros, pero también puede aparecer en una otitis por levaduras o bacterias, en una alergia, por la presencia de una espiga o cuando el oído lleva tiempo inflamado.
| Signo observado | Qué podría indicar | Por qué importa |
|---|---|---|
| Picor muy intenso y cerumen oscuro | Ácaros auriculares, aunque no es exclusivo | Conviene examinar una muestra del cerumen |
| Mal olor, secreción amarilla o verdosa | Infección bacteriana o inflamación avanzada | Puede necesitar un tratamiento adicional |
| Picor recurrente en ambas orejas | Alergia, levaduras o parásitos | Tratar solo el episodio puede no resolver la causa |
| Dolor repentino en una sola oreja | Cuerpo extraño, herida u otitis localizada | Las espigas requieren atención rápida |
Por eso no recomendaría comprar unas gotas únicamente porque el cerumen sea negro. El Manual MSD señala que incluso una prueba negativa puede no descartar por completo los ácaros, ya que no siempre se encuentran en la muestra. El diagnóstico debe valorar también la exploración, la intensidad del picor y el estado del canal.
La diferencia práctica es importante. Un producto contra ácaros no corrige necesariamente una infección por Malassezia, que es una levadura frecuente en las otitis, ni elimina una espiga alojada en el oído. Si el perro mejora unos días y vuelve a empeorar, hay que buscar la causa que permanece.
Cómo confirma el veterinario qué ocurre dentro del oído
La consulta suele empezar con una inspección del pabellón y de la entrada del canal. Después, el profesional puede utilizar un otoscopio para comprobar la inflamación, la cantidad de secreción y, cuando es posible, el estado del tímpano.
Una pequeña muestra del cerumen puede observarse al microscopio. Así se buscan ácaros, huevos, levaduras y bacterias. En perros con mucho dolor, el examen completo puede requerir una manipulación cuidadosa o incluso sedación, porque forzar la exploración aumenta el riesgo de lesiones y hace la experiencia peor para el animal.
Antes de aplicar determinadas gotas es importante saber si el tímpano está íntegro. Algunas sustancias pueden resultar dañinas si alcanzan el oído medio, de modo que no es buena idea reutilizar un medicamento antiguo que sobró de una otitis anterior.
Cuándo no conviene esperar
Una revisión ordinaria puede ser suficiente cuando solo hay picor leve y el perro se encuentra bien. La atención debe ser más rápida si aparece dolor intenso, pus, sangre, fiebre, inclinación de la cabeza o pérdida de equilibrio.
El rascado también puede romper pequeños vasos sanguíneos y producir un otohematoma. La oreja se hincha, se vuelve blanda y parece una bolsa llena de líquido. No suele resolverse bien con remedios caseros y puede dejar deformidad si no se trata correctamente.
Qué tratamiento suele funcionar y qué errores evitar
El tratamiento busca eliminar los ácaros y calmar la inflamación. El veterinario puede escoger un antiparasitario en gotas, una pipeta de aplicación dorsal o un medicamento sistémico, siempre siguiendo la ficha del producto y el peso del perro. En España existen productos veterinarios autorizados con indicaciones frente a Otodectes cynotis, pero no todos los antiparasitarios sirven para todos los casos.
Si además hay bacterias, levaduras o una inflamación intensa, se añade el tratamiento correspondiente. A veces el oído necesita una limpieza profesional para retirar el material acumulado; otras veces conviene hacerlo en casa con una solución específica y la técnica que indique el veterinario.
El ciclo del ácaro dura aproximadamente 17 a 21 días. Por esa razón, una sola aplicación no siempre basta y el profesional puede pautar una repetición o una revisión. No hay que suspender el tratamiento solo porque el perro deje de rascarse después de unos días.
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Lo que no haría en casa
- No introducir bastoncillos, pinzas ni gasas profundamente en el canal.
- No aplicar alcohol, agua oxigenada, aceites esenciales, vinagre ni remedios irritantes.
- No usar medicamentos humanos ni productos formulados para otra especie.
- No poner gotas si el perro tiene un dolor fuerte sin comprobar antes el tímpano.
- No compartir el tratamiento entre animales sin ajustar la pauta indicada.
La limpieza externa puede retirar parte de la suciedad visible, pero no elimina por sí sola la infestación. Además, frotar demasiado puede inflamar más la piel. Mi criterio práctico es sencillo: si el perro protesta al tocarle, la oreja huele mal o la secreción reaparece, la limpieza ya no es el problema principal y hace falta una valoración veterinaria.
Cómo cortar el contagio y prevenir nuevas infestaciones
Los ácaros auriculares se transmiten con facilidad entre animales que duermen juntos, juegan o se acicalan. Si hay más perros o gatos en casa, conviene informar al veterinario, aunque alguno parezca no tener síntomas. Un animal aparentemente sano puede estar en una fase inicial y volver a contagiar al que ya está en tratamiento.
También ayuda lavar mantas, camas y tejidos donde descansan los animales, además de aspirar las zonas habituales. No hace falta convertir la casa en un quirófano, pero sí mantener una higiene razonable durante el tratamiento y limpiar los objetos que acumulan pelo y secreciones.La prevención más eficaz depende del riesgo individual. El veterinario puede recomendar un antiparasitario periódico si el perro convive con gatos, acude a residencias, visita protectoras o tiene contacto frecuente con muchos animales. No todos los productos preventivos cubren los mismos parásitos, por lo que conviene revisar la etiqueta y respetar el intervalo de aplicación.
En perros de orejas largas o con mucho pelo, como algunos teckels, una inspección visual semanal permite detectar antes el enrojecimiento o la secreción. No aconsejo limpiar por rutina un oído sano hasta dejarlo completamente seco y brillante. Demasiada limpieza también irrita y puede alterar la protección natural del canal.
Una oreja limpia no siempre es una oreja sana
La señal más útil no es solo el color de la cera, sino la combinación de picor, inflamación, olor, dolor y recurrencia. Ante una sospecha de sarna auricular, el camino más seguro es confirmar la causa, tratar a los animales expuestos y completar la pauta aunque la mejoría llegue pronto.
Si el perro sacude la cabeza durante varios días, se hace heridas o deja de tolerar que le toquen la oreja, pedir cita evita que una molestia tratable termine en una otitis profunda. Actuar pronto suele significar menos dolor, menos medicación y una recuperación mucho más sencilla.