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Garrapata en el perro - cómo quitarla y qué síntomas vigilar

Aurora Ballesteros

Aurora Ballesteros

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18 de junio de 2026

Manos enguantadas extraen una garrapata perro de su oreja con un removedor.

Encontrar una garrapata adherida a tu perro impresiona, pero actuar con calma y rapidez suele marcar la diferencia. En estas líneas explico cómo retirarla sin aumentar el riesgo, qué síntomas vigilar, qué enfermedades pueden transmitir en España y cómo organizar una prevención eficaz durante todo el año.

Lo esencial para proteger a tu perro desde el primer minuto

  • Retírala cuanto antes con un quitagarrapatas o unas pinzas finas, sujetándola junto a la piel.
  • Tira despacio y en vertical, sin girar ni aplastar el cuerpo del parásito.
  • No uses aceite, alcohol, calor ni vaselina mientras siga enganchada.
  • Vigila al perro durante las semanas siguientes por si aparecen fiebre, apatía, cojera o encías pálidas.
  • La prevención debe adaptarse al peso, la edad, la salud y el entorno del animal.

Por qué una garrapata adherida merece atención

La garrapata es un arácnido parásito que se alimenta de sangre. Puede aparecer después de un paseo por el campo, una zona con hierba alta o incluso tras el contacto con otro animal. En España es frecuente encontrar especies como Rhipicephalus sanguineus, conocida como garrapata marrón del perro, además de otras variedades cuyo riesgo cambia según la zona.

Una picadura aislada puede quedarse en una pequeña irritación, pero el problema principal no es solo la herida. Algunas garrapatas transmiten microorganismos responsables de ehrlichiosis, anaplasmosis, babesiosis, hepatozoonosis o enfermedad de Lyme. La retirada temprana reduce la posibilidad de transmisión, aunque no la elimina por completo porque el tiempo necesario depende de la especie y del agente infeccioso.

Yo revisaría especialmente las zonas de piel fina y escondida. Las orejas, el cuello, las axilas, la ingle, entre los dedos y alrededor del ano suelen pasar desapercibidas, sobre todo en perros de pelo largo o muy denso.

Cómo quitar una garrapata del perro paso a paso

Extrayendo una garrapata de un perro con una herramienta especial.

Antes de empezar, coloca al perro en un lugar bien iluminado y pide ayuda si se mueve mucho. Necesitarás un quitagarrapatas adecuado o unas pinzas de punta fina, guantes desechables, gasas y un antiséptico apto para la piel del animal.

  1. Separa el pelo hasta ver con claridad dónde entra la garrapata en la piel.
  2. Introduce el instrumento lo más cerca posible de la piel, sin agarrar el abdomen hinchado.
  3. Sujeta el parásito con firmeza y tira de forma lenta, recta y perpendicular a la piel.
  4. Comprueba que la garrapata ha salido entera y limpia la zona con una gasa y un antiséptico veterinario.
  5. Deposítala en un recipiente cerrado o envuélvela bien antes de desecharla. No la aplastes con los dedos.

Las guías de ESCCAP España desaconsejan aplicar aceite, alcohol, éter, vaselina o calor sobre una garrapata que todavía está enganchada. Estos métodos pueden irritarla y favorecer la liberación de saliva o contenido digestivo. Tampoco conviene retorcerla, arrancarla de golpe ni aplastarla contra la piel.

Lee también: Tiña en perros - ¿Cómo identificarla y tratarla eficazmente?

Qué hacer si queda una parte dentro

Si sospechas que el aparato bucal ha quedado en la piel, no escarbes con una aguja ni intentes hacer una pequeña cirugía en casa. Limpia la zona, haz una fotografía para controlar su evolución y consulta con el veterinario si aparece inflamación creciente, pus, dolor o un bulto que no disminuye.

Una pequeña costra local puede aparecer durante los días siguientes. Lo preocupante es que la lesión aumente, supure o se acompañe de decaimiento. En esos casos, la revisión profesional es más segura que repetir varias extracciones improvisadas.

Qué síntomas pueden aparecer después de la picadura

Las enfermedades transmitidas por garrapatas no siempre producen signos inmediatos. Algunos perros parecen normales durante varios días o semanas y después desarrollan síntomas poco específicos. Por eso, una picadura reciente merece observación, incluso si el animal sigue comiendo y jugando.
Señal Por qué conviene vigilarla
Fiebre o cansancio inusual Puede indicar una respuesta infecciosa o inflamatoria.
Encías pálidas o amarillentas Puede relacionarse con anemia o alteraciones sanguíneas.
Orina oscura, falta de apetito o vómitos Requiere valorar posibles complicaciones sistémicas.
Cojera, rigidez o dolor articular Puede aparecer en algunas infecciones transmitidas por vectores.
Sangrado nasal, puntos rojos en la piel o dificultad para respirar Son signos de alarma que justifican atención veterinaria rápida.
Ante debilidad intensa, encías blancas, desmayo, fiebre alta, color amarillo en mucosas u orina muy oscura, acudiría a una clínica el mismo día. El veterinario puede recomendar una exploración, un hemograma y pruebas específicas, pero un test negativo demasiado pronto no siempre descarta una infección reciente.

No administraría antibióticos, antiinflamatorios ni antiparasitarios sobrantes por iniciativa propia. El tratamiento depende del agente implicado y de la situación del perro, y una dosis incorrecta puede ocultar síntomas o causar efectos adversos.

Prevención eficaz en el clima y el entorno de España

La prevención no debería limitarse a los meses de verano. En muchas zonas templadas las garrapatas mantienen actividad durante buena parte del año, y los inviernos suaves pueden prolongarla. El riesgo aumenta en perros que pasean por monte, fincas, parques con vegetación densa o lugares donde conviven varios animales.

Existen collares, pipetas y tratamientos orales. Ninguna opción es perfecta para todos los perros, así que la elección debe tener en cuenta la edad, el peso, el estado de salud, los baños frecuentes y el riesgo de exposición.

Opción Puede encajar cuando Limitaciones
Collar antiparasitario Se busca una protección prolongada y el perro lo tolera bien. Debe colocarse correctamente y pierde interés si se retira con frecuencia.
Pipeta El cuidador prefiere una aplicación tópica periódica. El intervalo cambia según el producto y algunos baños reducen su efecto.
Tratamiento oral El perro se moja a menudo o resulta difícil mantener una solución sobre la piel. No protege igual frente a todos los parásitos y necesita una pauta veterinaria adecuada.

Lo que más suele fallar no es el producto, sino la falta de continuidad. Anotar la fecha de cada aplicación, respetar el peso actualizado y no adelantar ni retrasar dosis sin indicación profesional hace una diferencia real. En hogares con varios animales, todos deben tener un plan coherente.

Evitaría combinar productos por cuenta propia. En especial, nunca usaría un antiparasitario formulado para perros en un gato, ya que algunos compuestos, como la permetrina, pueden ser muy tóxicos para ellos. Los llamados remedios naturales, aceites esenciales y baños caseros tampoco ofrecen una protección fiable y pueden irritar la piel.

Cómo revisar al perro y también la casa

Después de cada paseo de riesgo, una revisión de dos o tres minutos puede detectar el parásito antes de que se fije. Pasa las manos a contrapelo y mira con atención las orejas, el hocico, el cuello, las patas y los espacios entre los dedos.

Si encuentras varias garrapatas, revisa también la cama, las mantas, el transportín y las zonas donde el perro descansa. La garrapata marrón del perro puede completar parte de su ciclo en interiores, así que una infestación repetida no se resuelve únicamente retirando los ejemplares visibles del animal.

Lava los textiles según las indicaciones de la etiqueta y aspira cuidadosamente las grietas y rincones. Cuando aparecen muchas garrapatas en casa o vuelven a salir después de la limpieza, pediría ayuda a un veterinario y, si hace falta, a una empresa de control de plagas. No pulverices insecticidas domésticos sobre el perro ni sobre sus recipientes.

Cuándo dejar la extracción en manos del veterinario

Una garrapata aislada y accesible suele poder retirarse en casa, pero hay situaciones en las que forzar el procedimiento no compensa. Consultaría directamente si está dentro del conducto auditivo, cerca del ojo, en la boca, entre los dedos o en una zona donde el perro no permite tocarle.

  • Hay muchas garrapatas o no puedes revisar bien todo el cuerpo.
  • El perro es muy pequeño, anciano, está enfermo o tiene defensas bajas.
  • La garrapata está muy hinchada, lleva tiempo adherida o se rompe al intentar retirarla.
  • La piel se inflama cada vez más o aparece secreción.
  • El animal presenta fiebre, apatía, sangrado, cojera o pérdida de apetito.

También llevaría la garrapata, si es posible y sin manipularla con las manos, dentro de un recipiente cerrado. Identificarla puede ayudar al profesional a valorar el riesgo, aunque no siempre es necesario para decidir las pruebas o el tratamiento.

La mejor defensa empieza con una revisión rutinaria

Encontrar una garrapata no significa automáticamente que el perro vaya a enfermar, pero tampoco conviene restarle importancia. Retirada rápida, observación de síntomas y prevención adaptada forman un conjunto mucho más fiable que cualquier truco aislado.

Mi recomendación práctica es revisar al perro al volver del campo, mantener el antiparasitario durante el periodo indicado y comentar con el veterinario los cambios de zona, viajes o problemas de salud. Esa rutina sencilla permite detectar antes las picaduras y protege mejor al animal durante todo el año.

Este artículo tiene un carácter exclusivamente informativo y educativo. El material se ha elaborado con el apoyo de modernas herramientas analíticas y lingüísticas (IA). Antes de tomar una decisión, consulte a un experto.

Preguntas frecuentes

Separa el pelo, coloca un quitagarrapatas o unas pinzas finas junto a la piel y tira despacio, en vertical y sin girar. No uses aceite, alcohol, vaselina ni calor mientras siga adherida, y limpia después la zona con un antiséptico veterinario.

Durante las semanas siguientes observa fiebre, apatía, falta de apetito, vómitos, cojera, rigidez, encías pálidas o amarillentas y orina oscura. El sangrado nasal, los puntos rojos, la dificultad para respirar, el desmayo o la debilidad intensa requieren atención veterinaria rápida.

El veterinario puede valorar collares, pipetas o tratamientos orales según el peso, la edad, la salud, los baños y el entorno del perro. La eficacia depende de respetar la pauta y mantener la continuidad; no conviene combinar productos por cuenta propia.

Consulta si está cerca del ojo, dentro del oído, en la boca, entre los dedos o en una zona que el perro no permite tocar. También es recomendable acudir si hay muchas garrapatas, la piel supura o se inflama, la garrapata se rompe o el animal presenta síntomas.
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garrapatas antiparasitarios babesiosis ehrlichiosis enfermedad de lyme

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Autor Aurora Ballesteros
Aurora Ballesteros
Hola, me llamo Aurora Ballesteros y tengo 12 años de experiencia en el mundo de los perros. Desde pequeña, siempre he sentido una conexión especial con estos animales, lo que me llevó a especializarme en razas, salud, entrenamiento y cuidado. Me encanta ayudar a los dueños a comprender mejor a sus mascotas, abordando temas que van desde la prevención de enfermedades hasta técnicas de adiestramiento efectivas. En mis escritos, me esfuerzo por ofrecer información útil, precisa y fácil de entender. Me gusta investigar y comparar diversas fuentes para asegurarme de que lo que comparto esté actualizado y sea relevante. Mi objetivo es simplificar conceptos complejos y organizarlos de manera clara, para que todos puedan beneficiarse y disfrutar de la compañía de sus perros al máximo.
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