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Otitis en perros - síntomas, tratamiento y cuándo ir al veterinario

Berta Molina

Berta Molina

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28 de mayo de 2026

Golden retriever siendo examinado por un veterinario para tratar la otitis en perros. Se muestran síntomas, tratamiento y recuperación.
Cuando un perro sacude la cabeza, se rasca una oreja o desprende un olor fuerte, conviene actuar antes de que una molestia aparentemente pequeña se convierta en un problema crónico. La otitis en perros puede deberse a alergias, humedad, parásitos, cuerpos extraños o infecciones, y no todas se tratan igual. Aquí explico cómo reconocerla, cuándo acudir al veterinario, qué pruebas suelen hacerse y qué cuidados ayudan a evitar recaídas.

Lo esencial para proteger la salud auditiva de tu perro

  • No siempre es una infección: la inflamación puede aparecer primero por alergias, espigas, parásitos o exceso de humedad.
  • Dolor, mal olor y secreción son señales para pedir una revisión veterinaria.
  • El diagnóstico suele incluir otoscopia y citología para identificar bacterias, levaduras o ácaros.
  • No uses gotas sobrantes ni remedios caseros, especialmente si no se ha comprobado que el tímpano esté intacto.
  • El tratamiento puede durar 7-10 días en casos sencillos, pero las otitis crónicas requieren semanas o incluso meses.

Qué es la otitis y qué partes del oído puede afectar

La otitis es una inflamación del oído. En perros, la forma más habitual es la otitis externa, que afecta al conducto que va desde la entrada de la oreja hasta el tímpano. Puede presentarse en un solo oído o en los dos, de forma repentina o repetirse durante meses.

Es importante distinguir entre inflamación e infección. Las bacterias y las levaduras pueden multiplicarse cuando el conducto ya está irritado, pero a menudo existe una causa inicial, como una alergia o una espiga. Por eso, tratar únicamente la secreción puede aliviar al perro durante unos días sin resolver el problema de fondo.

Tipo Zona afectada Qué puede indicar
Otitis externa Conducto auditivo externo Picor, dolor, enrojecimiento, olor y secreción
Otitis media Oído medio, detrás del tímpano Recaídas, dolor persistente o respuesta incompleta al tratamiento
Otitis interna Estructuras relacionadas con el equilibrio y la audición Inclinación de la cabeza, pérdida de equilibrio o movimientos anormales de los ojos

La afectación interna es menos frecuente, pero requiere atención rápida. Si el perro camina tambaleándose, mantiene la cabeza inclinada, vomita o parece desorientado, yo no esperaría a que los síntomas desaparezcan por sí solos.

Por qué aparece y qué perros tienen más riesgo

Las causas suelen combinarse. La forma de la oreja, la humedad y la producción de cerumen pueden facilitar el problema, mientras que una alergia, un parásito o un cuerpo extraño actúan como desencadenantes. En perros con orejas caídas, canales estrechos o mucho pelo alrededor de la entrada, la ventilación es peor y la humedad permanece más tiempo.

Causas que pueden iniciar la inflamación

  • Alergias ambientales o alimentarias, especialmente cuando también hay picor en patas, vientre o piel.
  • Espigas y otros cuerpos extraños, más habituales después de paseos por zonas con hierba seca.
  • Ácaros y otros parásitos, sobre todo en animales jóvenes o que conviven con otros animales afectados.
  • Humedad después de baños, piscina o playa.
  • Alteraciones de la piel, exceso de grasa o problemas hormonales.

Después pueden aparecer levaduras, como Malassezia, o bacterias que mantienen la inflamación. El color y el olor de la secreción pueden orientar, pero no permiten identificar con seguridad el microorganismo. Una secreción oscura, por ejemplo, no significa automáticamente que haya ácaros.

Las recaídas merecen una atención especial. Si el problema vuelve dos o más veces, mi recomendación es investigar una posible enfermedad alérgica o dermatológica en lugar de limitarse a repetir las mismas gotas. El agua puede favorecer la otitis, pero en muchos perros solo es el factor que hace visible una predisposición previa.

Cómo reconocer los síntomas y cuándo es urgente

Los primeros signos suelen ser fáciles de pasar por alto. El perro puede sacudir la cabeza de vez en cuando, frotar una oreja contra el sofá o apartarse cuando intentamos tocarle. Si la inflamación progresa, aparece dolor, mal olor o secreción.

  • Rascado insistente de una o ambas orejas.
  • Sacudidas frecuentes de la cabeza.
  • Enrojecimiento, hinchazón o calor en el pabellón auricular.
  • Secreción amarillenta, marrón o negra.
  • Olor desagradable.
  • Dolor al tocar la oreja o al abrir la boca.
  • Oreja caída de forma repentina o menor respuesta a los sonidos.

Conviene pedir cita pronto si hay secreción, dolor o síntomas que duran más de un día. La consulta debe ser prioritaria cuando el perro tiene dolor intenso, sangrado, pérdida de equilibrio, inclinación de la cabeza o apatía marcada. Una espiga puede avanzar por el conducto y dañar el tímpano, de modo que intentar sacarla en casa suele empeorar la situación.

Cómo se diagnostica y por qué no basta con mirar la oreja

El veterinario suele empezar preguntando cuándo aparecieron los signos, si el perro se baña con frecuencia y si existen antecedentes de alergia o recaídas. Después examina el pabellón y el conducto con un otoscopio, instrumento que permite valorar la profundidad de la inflamación, detectar cuerpos extraños y comprobar el estado del tímpano.

También es habitual tomar una muestra de la secreción para hacer una citología. Esta prueba permite observar al microscopio si predominan levaduras, cocos, bacilos o células inflamatorias. En casos repetidos, graves o que no responden, puede ser necesario un cultivo con antibiograma para elegir el antimicrobiano adecuado.

Cuando el oído está muy dolorido u obstruido, el perro puede no tolerar la exploración. En esas situaciones, la sedación puede ser la opción más segura para limpiar, observar el canal y obtener una muestra fiable. Si se sospecha una otitis media, el veterinario puede recomendar pruebas de imagen como una tomografía computarizada o una resonancia.

Este proceso explica por qué no aconsejo usar las mismas gotas que funcionaron en un episodio anterior. La causa puede haber cambiado, y algunos productos son peligrosos si el tímpano está perforado.

Qué tratamiento suele funcionar y qué errores lo estropean

El tratamiento depende de la causa, del estado del tímpano y de la gravedad. Puede incluir limpieza profesional, gotas con acción antimicrobiana o antifúngica, medicamentos para reducir la inflamación y analgésicos. Los antibióticos por vía oral no son necesarios en todas las otitis externas y deben reservarse para situaciones concretas, como una infección más profunda, siempre bajo prescripción veterinaria.

La limpieza debe adaptarse al caso

En algunos perros, el veterinario receta una solución limpiadora para usar en casa. Normalmente se aplica la cantidad indicada, se masajea suavemente la base de la oreja y se deja que el animal sacuda la cabeza. Después se retira solo la suciedad visible con una gasa, sin introducir bastoncillos en el conducto.

No limpiaría un oído muy dolorido, con sangrado o con sospecha de perforación sin instrucciones profesionales. El exceso de limpieza también puede irritar la piel y alterar la protección natural del canal. Más limpieza no significa mejor prevención.

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La duración importa más de lo que parece

Un cuadro agudo puede mejorar en una o dos semanas, pero la mejoría visible no siempre significa que la infección haya desaparecido. Algunos tratamientos duran 7-10 días, mientras que los casos crónicos pueden necesitar varias semanas o meses, con revisiones cada una o dos semanas hasta que la citología sea normal.

Uno de los errores más frecuentes es suspender las gotas cuando desaparece el olor. Otro consiste en aplicar productos humanos, alcohol, vinagre, aceites o agua oxigenada, que pueden irritar el conducto y complicar la valoración posterior. Si el perro se resiste, siento que es preferible pedir al veterinario que enseñe la técnica antes que forzar la aplicación y causarle más dolor.

Cómo reducir las recaídas durante todo el año

La prevención empieza por conocer la causa. En un perro con alergia, controlar la piel suele ser más importante que limpiar las orejas cada pocos días. En uno que nada con frecuencia, secar bien el pabellón y la entrada del conducto después del baño puede marcar la diferencia.

  • Revisa las orejas después de paseos por el campo y elimina solo la suciedad superficial.
  • Seca el pabellón con una gasa limpia y seca tras el baño o el contacto con agua.
  • No arranques pelo del conducto ni uses bastoncillos salvo indicación veterinaria.
  • Utiliza limpiadores óticos únicamente con la frecuencia recomendada para ese perro.
  • Acude a revisión ante la primera señal, antes de que el canal se cierre por la inflamación.
  • No reutilices medicamentos sobrantes de episodios anteriores.

Los perros con orejas caídas, incluidos muchos teckels, pueden beneficiarse de una revisión visual regular, pero no necesitan necesariamente una limpieza rutinaria si están sanos y no acumulan cerumen. La frecuencia adecuada depende de su piel, su anatomía y sus antecedentes, no de un calendario idéntico para todos.

La señal que no conviene normalizar

Una otitis aislada puede resolverse bien, pero las recaídas no deberían aceptarse como algo propio de la raza o del verano. Cuando el problema regresa, hay que buscar la causa que lo mantiene, ya sea una alergia, una infección resistente, un cuerpo extraño o una alteración más profunda.

Mi criterio práctico es sencillo. Si hay dolor, secreción, mal olor o cambios en el equilibrio, la revisión veterinaria debe preceder a cualquier limpieza o medicación casera. Actuar pronto suele acortar el tratamiento y ayuda a proteger la audición y la calidad de vida del perro.

Este artículo tiene un carácter exclusivamente informativo y educativo. El material se ha elaborado con el apoyo de modernas herramientas analíticas y lingüísticas (IA). Antes de tomar una decisión, consulte a un experto.

Preguntas frecuentes

El dolor, la secreción, el mal olor o los síntomas que duran más de un día justifican pedir cita. La atención debe ser prioritaria si hay sangrado, dolor intenso, pérdida de equilibrio, inclinación de la cabeza o apatía marcada.

La exploración suele incluir una otoscopia para valorar el conducto, detectar cuerpos extraños y comprobar el tímpano. También puede realizarse una citología para identificar levaduras, bacterias y células inflamatorias; en casos graves o repetidos, se puede solicitar un cultivo con antibiograma.

La causa puede haber cambiado y algunos productos son peligrosos si el tímpano está perforado. Además, el color o el olor de la secreción no permiten saber con seguridad si hay ácaros, bacterias o levaduras.

Los casos sencillos pueden requerir entre 7 y 10 días de tratamiento, aunque la mejoría del olor no siempre significa que la infección haya desaparecido. Las otitis crónicas pueden necesitar varias semanas o meses, con revisiones periódicas hasta que la citología sea normal.
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Autor Berta Molina
Berta Molina
Hola, me llamo Berta Molina y tengo 8 años de experiencia en el mundo de los perros, especialmente en lo que respecta a su salud, entrenamiento y cuidado. Desde pequeña, he sentido una conexión especial con los animales, lo que me llevó a estudiar y profundizar en las distintas razas de perros y sus necesidades específicas. Me apasiona ayudar a los propietarios a entender mejor a sus compañeros caninos, ya sea a través de consejos prácticos sobre entrenamiento o información sobre cómo mantener su salud en óptimas condiciones. En mis escritos, me enfoco en proporcionar información clara y accesible, siempre respaldada por fuentes confiables. Me gusta comparar diferentes enfoques y tendencias en el cuidado de los perros, simplificando temas complejos para que sean comprensibles para todos. Mi compromiso es ofrecer contenido útil, preciso y actualizado que ayude a mis lectores a disfrutar de una relación más armoniosa con sus mascotas.
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