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Luxación de rótula en perros - síntomas y cuándo operar

Aurora Ballesteros

Aurora Ballesteros

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12 de agosto de 2026

Anatomía comparada de la rodilla de un perro: rótula en posición normal vs. luxación medial de rótula, mostrando ligamentos y estructuras óseas.

Un perro que corre, levanta de repente una pata trasera y vuelve a caminar como si nada puede estar mostrando una luxación de rótula. Este problema de rodilla no siempre provoca dolor evidente al principio, pero puede favorecer artrosis, cojera persistente y lesiones de otros tejidos si progresa. Explico cómo reconocerla, qué significan los grados, cómo se diagnostica, cuándo se controla y cuándo suele plantearse la cirugía.

La gravedad y los síntomas orientan la mejor decisión

  • La rótula puede desplazarse hacia el interior o el exterior de la rodilla.
  • El signo más típico es una cojera intermitente con pequeños saltos que desaparece al recolocarse la rótula.
  • Existen cuatro grados, desde una luxación manual y leve hasta una posición permanentemente anómala.
  • El diagnóstico se basa en la exploración ortopédica y, cuando hace falta, en radiografías o tomografía.
  • Los casos leves y sin síntomas pueden vigilarse; en los grados superiores o con cojera frecuente se valora la cirugía.
  • Tras operar, la protección de la rodilla suele exigir 6-8 semanas de actividad muy controlada.

Radiografías de un perro mostrando la pelvis y las patas traseras. Se observa una luxación de rótula en el perro.

Qué ocurre dentro de la rodilla del perro

La rótula es un pequeño hueso que se desliza por un canal del fémur llamado surco troclear. Su función es mejorar el trabajo del cuádriceps y del tendón rotuliano cuando el perro flexiona y extiende la rodilla. Cuando sale de ese canal, hablamos de luxación rotuliana.

La luxación puede ser medial, hacia la parte interna de la extremidad, o lateral, hacia la parte externa. La primera es más habitual en perros pequeños y miniatura, mientras que la segunda puede aparecer en perros grandes. Un teckel, un chihuahua, un yorkshire, un pomerania o un caniche miniatura puede verse afectado, aunque ningún perro está completamente libre de riesgo.

En la mayoría de los casos no se trata simplemente de un golpe. Suele existir una alineación anómala de la extremidad, con un surco poco profundo, una posición desviada de la cresta tibial o alteraciones en el fémur, la tibia, la cadera y la musculatura. El origen puede ser hereditario o del desarrollo; los traumatismos también provocan luxaciones, pero suelen causar una cojera brusca e intensa.

Las dos rodillas están implicadas aproximadamente en la mitad de los perros afectados. Por eso, aunque solo veas cojera en una pata, yo pediría que el veterinario explorase ambas. Si existe un componente hereditario confirmado o muy probable, tampoco aconsejaría utilizar al animal para la reproducción.

Cómo reconocerla y entender los cuatro grados

El síntoma más reconocible es el llamado salto de conejo: el perro levanta una pata trasera durante unos pasos, puede sacudirla o extenderla y después recupera el apoyo normal. Algunos aprenden a estirar la extremidad hacia un lado para que la rótula vuelva a su sitio.

Con el tiempo, los episodios pueden hacerse más frecuentes. La cojera deja de ser ocasional, aparece dolor después del ejercicio, disminuye la actividad y puede desarrollarse atrofia muscular. En cachorros con deformidades importantes también pueden observarse patas arqueadas o rodillas desviadas.

Grado Qué ocurre Qué suele notar la familia
I La rótula se desplaza al presionarla, pero vuelve fácilmente al surco al soltarla. Pocos síntomas o episodios muy ocasionales.
II Sale de forma intermitente, a veces espontáneamente, y puede permanecer fuera hasta que la extremidad se extiende. Cojera intermitente, saltos y carreras sobre tres patas durante unos segundos.
III Permanece fuera del surco la mayor parte del tiempo, aunque puede recolocarse manualmente. Cojera más constante, pérdida de musculatura y posibles deformidades.
IV La rótula está permanentemente luxada y no puede recolocarse de forma manual. Alteración marcada de la marcha, dolor y deformación de la extremidad.

El grado ayuda a ordenar la gravedad, pero no decide por sí solo el tratamiento. Un perro con grado II y episodios frecuentes puede necesitar una valoración quirúrgica antes que otro con una luxación más leve y prácticamente asintomática. También cuentan la edad, el peso, la actividad, el estado del cartílago y la presencia de artrosis o lesión del ligamento cruzado.

No intentaría recolocar la rótula en casa ni forzaría la pata para comprobar si “entra”. Una manipulación brusca puede aumentar el dolor o agravar una lesión asociada. Si la cojera aparece después de un golpe y el perro no apoya la extremidad, conviene acudir a una clínica el mismo día.

Cómo se confirma el diagnóstico

El veterinario empieza observando la marcha y palpando la rodilla. Durante la exploración comprueba si la rótula se desplaza, hacia qué lado lo hace y si vuelve a su posición. En perros tensos o doloridos puede ser necesaria una sedación ligera para valorar correctamente la articulación y los ligamentos.

Las radiografías permiten estudiar la forma del fémur, la tibia, la rodilla y, en algunos casos, la pelvis. También ayudan a detectar artrosis, deformidades óseas, fracturas o lesiones adicionales. Cuando la luxación es grave o se está planificando una cirugía compleja, la tomografía computarizada ofrece una visión tridimensional mucho más útil.

Yo grabaría con el móvil uno de los episodios de cojera si el perro lo permite. Un vídeo corto caminando, trotando y girando puede ser muy valioso cuando en la consulta el animal se mueve con normalidad. Además, conviene informar de cuándo ocurre, cuánto dura, si aparece después de correr y si afecta siempre a la misma pata.

La luxación de rótula no es la única causa de una cojera intermitente. También deben considerarse problemas del ligamento cruzado, cadera, columna, almohadillas, uñas o articulaciones del pie. Por eso una fotografía de la rodilla o una prueba casera no sustituye una exploración ortopédica completa.

Cuándo basta con controlar y cuándo conviene operar

En un grado I sin dolor ni cojera relevante, el manejo suele centrarse en revisiones periódicas. Controlar el peso, mantener una musculatura adecuada y evitar saltos repetidos puede ayudar a proteger la rodilla, aunque estas medidas no corrigen una deformidad ósea.

Opción Cuándo puede tener sentido Limitaciones
Vigilancia Grado I o hallazgo casual sin síntomas. La luxación puede progresar y necesita revisiones.
Manejo conservador Cojera leve, pacientes con riesgo anestésico o casos en los que el veterinario considera razonable esperar. Controla síntomas, pero no realinea necesariamente la rodilla.
Cirugía Grados II, III o IV con cojera, dolor, luxaciones frecuentes o deformidad. Implica anestesia, varias semanas de restricción y un coste variable.

El tratamiento conservador puede incluir pérdida de peso, ejercicio controlado, analgésicos prescritos y rehabilitación. No daría ibuprofeno, paracetamol ni otros medicamentos humanos por iniciativa propia. Que un perro pese poco no significa que una dosis humana sea segura para él.

La cirugía busca realinear el mecanismo extensor y mantener la rótula dentro del surco. Según el caso, puede combinar una profundización de la tróclea, el desplazamiento de la cresta tibial, la liberación o tensión de tejidos blandos y, en deformidades importantes, una osteotomía para corregir el hueso.

En España, el precio orientativo de una intervención sencilla puede situarse alrededor de 600-800 euros, mientras que una cirugía compleja con osteotomías, pruebas avanzadas u hospitalización puede alcanzar 3.000-4.000 euros o más. Son cifras aproximadas: pide un presupuesto por escrito y comprueba si incluye radiografías, anestesia, implantes, medicación, revisiones y rehabilitación.

Una operación no garantiza que la rodilla quede idéntica a la de un perro sano, especialmente si ya existe artrosis, una deformidad marcada o una lesión del ligamento cruzado. Aun así, cuando la indicación está bien hecha, el pronóstico suele ser bueno en los casos leves y moderados, y la cirugía puede evitar que el desgaste avance.

La recuperación exige más que reposo

Tras la intervención, la fase de protección suele durar unas 6-8 semanas. Si se ha cortado y fijado hueso, la consolidación puede requerir 8-12 semanas o más. El perro puede empezar a apoyar pronto y seguir necesitando restricciones, porque caminar antes de tiempo no significa que la reparación interna esté consolidada.

  • Paseos muy cortos y siempre con correa, según las indicaciones recibidas.
  • Nada de carreras, juegos bruscos, escaleras, saltos al sofá o subidas al coche.
  • Alfombras o superficies antideslizantes para evitar resbalones.
  • Control de la herida, collar isabelino si intenta lamerse y administración exacta de la medicación.
  • Revisiones y radiografías en las fechas indicadas, a menudo alrededor de las 6-8 semanas.

La fisioterapia puede ayudar a recuperar movilidad, fuerza y confianza, pero los ejercicios deben adaptarse a la técnica utilizada. Yo no empezaría con sentadillas, escaleras, hidroterapia o ejercicios de equilibrio sin autorización del veterinario rehabilitador. Una progresión demasiado rápida es uno de los errores que más fácilmente retrasa la recuperación.

Contacta con la clínica si aumenta la hinchazón, aparece secreción, la herida se abre, el dolor empeora o el perro deja de usar una pata que ya apoyaba. También hay que consultar si, después de varias semanas, la cojera no mejora o vuelve a aparecer con la misma intensidad.

Una cojera breve también merece atención

Si tu perro levanta una pata trasera de vez en cuando, no esperaría meses para comentarlo en la revisión. Pide una exploración, lleva un vídeo y pregunta por el grado, el estado de las dos rodillas, la presencia de artrosis y el objetivo real de cada opción de tratamiento.

La mejor decisión no consiste en operar todos los casos ni en restar importancia a los leves. Consiste en detectar la evolución, mantener un peso saludable y actuar antes de que la inestabilidad provoque dolor continuo, especialmente en cachorros y perros con cojera cada vez más frecuente.

Preguntas frecuentes

Puede ser el signo típico de una luxación de rótula, conocida como salto de conejo. La cojera aparece cuando la rótula sale del surco y desaparece al recolocarse, aunque también deben descartarse lesiones del ligamento cruzado, cadera, columna, almohadillas o uñas.

En el grado I la rótula se desplaza manualmente y vuelve al soltarla; en el II sale de forma intermitente. En el grado III permanece fuera la mayor parte del tiempo, aunque puede recolocarse, y en el IV está permanentemente luxada y no puede recolocarse manualmente.

Un grado I sin dolor ni cojera relevante suele controlarse con revisiones, peso adecuado y ejercicio moderado. La cirugía puede plantearse en grados II, III o IV cuando hay cojera, dolor, luxaciones frecuentes o deformidad, pero la decisión también depende de la edad, el peso, la artrosis y otras lesiones.

La protección de la rodilla suele durar 6-8 semanas, con paseos muy cortos y con correa, sin carreras, saltos, escaleras ni juegos bruscos. Si se ha realizado una osteotomía, la consolidación ósea puede requerir 8-12 semanas o más, además de revisiones y posible rehabilitación.
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artrosis rehabilitación radiografías luxación rotuliana

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Autor Aurora Ballesteros
Aurora Ballesteros
Hola, me llamo Aurora Ballesteros y tengo 12 años de experiencia en el mundo de los perros. Desde pequeña, siempre he sentido una conexión especial con estos animales, lo que me llevó a especializarme en razas, salud, entrenamiento y cuidado. Me encanta ayudar a los dueños a comprender mejor a sus mascotas, abordando temas que van desde la prevención de enfermedades hasta técnicas de adiestramiento efectivas. En mis escritos, me esfuerzo por ofrecer información útil, precisa y fácil de entender. Me gusta investigar y comparar diversas fuentes para asegurarme de que lo que comparto esté actualizado y sea relevante. Mi objetivo es simplificar conceptos complejos y organizarlos de manera clara, para que todos puedan beneficiarse y disfrutar de la compañía de sus perros al máximo.
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