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¿37 °C en un perro es normal? Qué hacer y cuándo ir al veterinario

Aurora Ballesteros

Aurora Ballesteros

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8 de agosto de 2026

Un bulldog francés con aspecto cansado. Un termómetro indica que la temperatura normal de un perro es entre 38 y 39,2°C. Mi perro tiene 37 de temperatura.

Cuando el termómetro marca 37 °C, es normal preguntarse si el perro está enfermo o si la medición ha fallado. En un perro adulto, esa cifra suele estar por debajo de lo habitual, pero su importancia depende de cómo se tomó, de si se repite y de síntomas como temblores, debilidad o encías pálidas. Aquí explico cómo comprobar el dato y cuándo conviene acudir al veterinario.

37 °C no suele ser la temperatura normal de un perro adulto

  • Rango habitual: aproximadamente entre 37,5 y 39 °C, medido en reposo.
  • Una lectura aislada puede deberse a un termómetro impreciso o a una técnica incorrecta.
  • La medición rectal es la referencia más fiable en casa.
  • 37 °C persistentes justifican contactar con un veterinario, aunque el perro parezca tranquilo.
  • Debilidad, colapso, dificultad respiratoria o encías pálidas convierten la situación en una urgencia.

¿37 °C es normal en un perro adulto?

En general, no. La temperatura corporal normal de un perro adulto suele situarse alrededor de 37,5-39 °C, aunque los rangos pueden variar ligeramente según la fuente, la edad y el método de medición. AniCura España utiliza como referencia ese intervalo, mientras que el Manual Veterinario Merck ofrece una media algo más alta.

Por eso, una temperatura de 37 °C debe interpretarse como un valor bajo, no como una confirmación automática de hipotermia grave. Una medición aislada después de estar tumbado en un suelo frío puede tener menos importancia que una cifra que se mantiene o sigue descendiendo.

Lectura aproximada Qué puede significar Qué haría yo
37 °C una sola vez Posible error de medición o enfriamiento puntual Repetir correctamente tras unos minutos
37 °C rectales repetidos Temperatura inferior a la habitual Contactar con el veterinario el mismo día
37 °C junto con síntomas Posible problema sistémico, shock o hipotermia Acudir a urgencias veterinarias
Menos de 36,5 °C o descenso progresivo Situación potencialmente grave Buscar atención veterinaria inmediata

Los cachorros recién nacidos son una excepción importante. Durante las primeras semanas regulan peor el calor y pueden tener temperaturas inferiores a las de un adulto. Aun así, un cachorro frío, que no mama o está muy apagado necesita valoración rápida, porque puede deteriorarse en poco tiempo.

Ilustración sobre cómo tomar la temperatura a un perro. Si mi perro tiene 37 de temperatura, es normal.

Antes de preocuparte confirma cómo has tomado la temperatura

La nariz seca, las patas frías o tocar las orejas no permiten saber con precisión si un perro tiene la temperatura baja. La medición debe hacerse con un termómetro digital; el método rectal es el más fiable en casa. Las mediciones axilares o auriculares pueden servir para observar tendencias, pero son menos exactas.

Yo repetiría el proceso con calma, especialmente si el resultado no encaja con el estado general del animal. El perro debe estar en reposo, se puede lubricar ligeramente la punta del termómetro e introducirla con suavidad unos 1,5-2,5 centímetros, según su tamaño. Nunca hay que forzar la entrada ni intentarlo sin ayuda si el perro está nervioso, dolorido o puede morder.

  1. Deja que el perro repose en una habitación templada durante unos minutos.
  2. Comprueba que el termómetro funciona y que está limpio.
  3. Lubrica la punta y levanta la cola con suavidad.
  4. Introduce el termómetro sin empujar y espera la señal del aparato.
  5. Repite una segunda vez si el resultado vuelve a ser de 37 °C.

Si la segunda medición es normal y el perro se comporta como siempre, probablemente la primera lectura no era representativa. Si vuelve a marcar 37 °C, yo no lo dejaría simplemente “a ver si mañana se pasa”, sobre todo en un perro mayor, muy pequeño o con una enfermedad previa.

Qué puede hacer que baje la temperatura de un perro

El frío ambiental es la causa más evidente, especialmente si el perro se ha mojado, ha dormido al aire libre o tiene poco pelo y poca grasa corporal. Los perros pequeños, los cachorros y los animales ancianos pierden calor con más facilidad, pero una casa templada no descarta por sí sola un problema médico.

Enfriamiento, humedad o exposición

Un paseo bajo la lluvia, un baño mal secado o permanecer sobre una superficie fría pueden reducir la temperatura de forma transitoria. En esos casos, el perro suele mejorar al secarse y descansar en un lugar cálido, aunque la cifra debe volver a comprobarse.

Anestesia, sedación o una intervención reciente

La anestesia puede alterar la regulación térmica y provocar que el animal se enfríe. Si la lectura baja aparece después de una operación, una limpieza dental o una sedación, seguiría estrictamente las instrucciones de la clínica y llamaría si el perro está muy somnoliento, tiembla o no responde con normalidad.

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Enfermedad o mala circulación

Una temperatura baja también puede acompañar a problemas serios como shock, hemorragia, infección avanzada, intoxicación o alteraciones metabólicas. No siempre hay temblores. De hecho, un perro muy debilitado puede dejar de temblar porque ya no consigue producir suficiente calor, y eso resulta más preocupante.

La conclusión práctica es sencilla: la cifra nunca debe separarse del comportamiento del perro. Un animal alerta que ha estado mojado no plantea el mismo riesgo que otro con 37 °C, encías blancas y dificultad para mantenerse en pie.

Qué hacer en casa mientras contactas con el veterinario

Si el perro está consciente y respira con normalidad, llévalo a una zona seca y templada. Sécalo si está mojado y cúbrelo con mantas, dejando la cabeza libre. El calentamiento debe ser gradual y controlado, no una carrera por subir la temperatura cuanto antes.

  • Utiliza mantas secas y evita las corrientes de aire.
  • Comprueba la temperatura cada 10-15 minutos sin manipularlo constantemente.
  • Si está despierto, puede tener acceso a un poco de agua, pero no le fuerces a beber.
  • Mantenlo tranquilo y prepara el traslado si el valor no mejora.

No pondría una bolsa de agua caliente directamente sobre su cuerpo ni usaría una almohadilla eléctrica, un secador caliente o una fuente intensa de calor. Pueden producir quemaduras o una dilatación brusca de los vasos sanguíneos, especialmente si el perro está débil y no puede apartarse.

Tampoco administraría medicamentos humanos, incluidos antitérmicos o analgésicos. Una temperatura baja no se corrige con fármacos de uso doméstico y algunos, como el ibuprofeno o el paracetamol, pueden resultar tóxicos para los perros.

Cuándo es una urgencia veterinaria

Con 37 °C rectales, un perro adulto debería ser vigilado y consultar con un profesional si el valor persiste. La atención debe ser inmediata cuando aparecen signos de mala perfusión o alteración neurológica, porque la hipotermia puede ser una consecuencia de un problema más profundo y no la enfermedad principal.

  • Debilidad marcada, desmayo, confusión o dificultad para caminar.
  • Temblores intensos o, al contrario, ausencia de temblores en un perro muy frío y apagado.
  • Encías blancas, grises, azuladas o mucho más pálidas de lo normal.
  • Respiración lenta, trabajosa o extraña.
  • Vómitos repetidos, diarrea abundante, abdomen hinchado o dolor intenso.
  • Posible intoxicación, traumatismo, sangrado o exposición prolongada al frío.
  • Temperatura inferior a 36,5 °C o descenso pese a estar en un ambiente templado.

En urgencias no conviene esperar a que el termómetro vuelva a subir por sí solo. El veterinario puede valorar la circulación, el nivel de glucosa, la oxigenación y otros parámetros que en casa no se pueden comprobar. El Manual Veterinario Merck considera la temperatura rectal una parte importante de la evaluación de los animales enfermos.

La regla que aplicaría ante una lectura de 37 °C

Primero confirmaría el dato con una medición rectal bien hecha y observaría al perro durante esos minutos. Si está activo, se ha enfriado por una causa evidente y la temperatura se normaliza, seguiría vigilándolo. Si el valor se repite, si no existe una explicación clara o si hay cualquier síntoma, llamaría al veterinario el mismo día.

La cifra de 37 °C no debe provocar pánico, pero tampoco indiferencia. Lo que más ayuda es combinar una medición fiable, una observación atenta y una reacción rápida ante los signos de alarma, especialmente en cachorros, perros geriátricos y animales que acaban de pasar por una cirugía.

Preguntas frecuentes

La temperatura habitual de un perro adulto suele estar entre 37,5 y 39 °C, por lo que 37 °C es un valor bajo. Si aparece una sola vez, conviene repetir la medición tras unos minutos de reposo; si se mantiene, hay que contactar con el veterinario el mismo día.

La medición rectal con un termómetro digital es la referencia más fiable. El perro debe estar tranquilo, la punta ligeramente lubricada y el termómetro debe introducirse con suavidad unos 1,5-2,5 centímetros, según su tamaño, sin forzar la entrada.

Si está consciente y respira con normalidad, sécalo si está mojado, llévalo a una zona templada y cúbrelo con mantas. El calentamiento debe ser gradual; no uses bolsas de agua caliente directamente, almohadillas eléctricas, secadores calientes ni medicamentos humanos.

Acude a urgencias si presenta debilidad marcada, desmayo, confusión, dificultad para caminar, encías pálidas o azuladas, respiración extraña, vómitos repetidos, dolor intenso o posible intoxicación, traumatismo o sangrado. También es una situación potencialmente grave si baja de 36,5 °C o sigue descendiendo pese a estar en un ambiente templado.
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Autor Aurora Ballesteros
Aurora Ballesteros
Hola, me llamo Aurora Ballesteros y tengo 12 años de experiencia en el mundo de los perros. Desde pequeña, siempre he sentido una conexión especial con estos animales, lo que me llevó a especializarme en razas, salud, entrenamiento y cuidado. Me encanta ayudar a los dueños a comprender mejor a sus mascotas, abordando temas que van desde la prevención de enfermedades hasta técnicas de adiestramiento efectivas. En mis escritos, me esfuerzo por ofrecer información útil, precisa y fácil de entender. Me gusta investigar y comparar diversas fuentes para asegurarme de que lo que comparto esté actualizado y sea relevante. Mi objetivo es simplificar conceptos complejos y organizarlos de manera clara, para que todos puedan beneficiarse y disfrutar de la compañía de sus perros al máximo.
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