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Otohematoma en perros - síntomas, tratamiento y cuidados

Berta Molina

Berta Molina

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25 de abril de 2026

Otohematoma en la oreja de un perro, mostrando inflamación y enrojecimiento.

Una oreja que de repente aparece hinchada, caliente y blanda puede asustar mucho, especialmente si el perro sacude la cabeza o se rasca sin parar. El otohematoma en perros es una acumulación de sangre entre la piel y el cartílago del pabellón auricular, y casi siempre está relacionado con una irritación previa del oído. Explico cómo reconocerlo, cuándo acudir al veterinario, qué tratamientos existen y qué cuidados ayudan a evitar que vuelva.

Lo esencial para actuar sin perder tiempo

  • No es un simple granito: suele ser sangre acumulada dentro de la oreja.
  • La causa más habitual es una otitis, alergia, parásitos o cuerpo extraño que provoca rascado y sacudidas.
  • No conviene pincharlo en casa: puede infectarse, doler más y volver a llenarse.
  • El tratamiento puede incluir drenaje, medicación o cirugía, según el tamaño y la evolución.
  • Si no se corrige el problema del oído, la lesión puede reaparecer.

Otohematoma en oreja de perro, hinchada y morada.

Qué aspecto tiene y por qué aparece

El pabellón auricular está formado por piel, vasos sanguíneos y una lámina de cartílago. Cuando el perro se rasca con fuerza o sacude la cabeza repetidamente, algunos vasos pueden romperse y la sangre queda atrapada entre la piel y el cartílago. El resultado suele ser una zona blanda, gruesa y con sensación de líquido.

La inflamación puede ocupar una parte de la oreja o extenderse por casi todo el pabellón. A veces aparece de un día para otro, aunque el problema que la provoca lleve semanas desarrollándose. En mi opinión, este es el punto que más se suele pasar por alto: el hematoma normalmente es la consecuencia, no la enfermedad principal.

Las causas más frecuentes

  • Otitis, con picor, mal olor, secreción o dolor.
  • Alergias ambientales o alimentarias que inflaman el canal auditivo.
  • Parásitos, como ácaros, especialmente en perros con mucha irritación.
  • Cuerpos extraños, por ejemplo una espiga o restos vegetales.
  • Traumatismos durante el juego, una pelea o un golpe.
  • Con menos frecuencia, problemas de coagulación u otras enfermedades que favorecen los sangrados.

Los perros con orejas caídas, mucho pelo en el canal o antecedentes de otitis pueden tener más dificultades para ventilar y mantener limpia la zona, pero cualquier perro puede sufrirlo. No hace falta que exista una herida visible para que se produzca.

Cómo saber si necesita atención rápida

Una oreja hinchada y dolorosa merece una revisión veterinaria, aunque el perro siga comiendo y parezca animado. El líquido puede reabsorberse lentamente, pero dejar la lesión sin controlar aumenta el riesgo de fibrosis, deformación y la llamada oreja de coliflor.

Busca atención el mismo día si hay dolor intenso, sangrado, pus, mal olor fuerte, fiebre, decaimiento, encías pálidas, inclinación de la cabeza o pérdida de equilibrio. Estos signos pueden indicar una infección importante, una afectación más profunda del oído o un problema general que necesita pruebas.

Si solo observas una inflamación moderada y el perro está estable, pide cita en un plazo corto. No recomiendo esperar varios días “a ver si baja” cuando continúa sacudiendo la cabeza, porque cada sacudida puede agrandar el bolsillo de sangre.

Qué hará el veterinario para encontrar la causa

El diagnóstico suele empezar con una exploración de la oreja y del canal auditivo. El veterinario valorará el tamaño, la temperatura, la consistencia y el dolor del abultamiento, además de buscar signos de otitis o lesiones en la piel.

Pruebas que pueden ser necesarias

  • Otoscopia para observar el canal y comprobar el estado del tímpano.
  • Citología, que consiste en analizar una muestra al microscopio para detectar bacterias, levaduras o células inflamatorias.
  • Pruebas para identificar ácaros u otros parásitos.
  • Análisis de sangre si el hematoma es recurrente, aparece en ambas orejas o existen otros sangrados.

En algunos perros el dolor y la inflamación impiden examinar bien el oído despierto. En ese caso puede ser necesaria una sedación breve. Para mí, no tiene sentido tratar solo la hinchazón si no se revisa el canal auditivo: aliviar el hematoma sin controlar la otitis deja abierta la puerta a una recaída.

Qué tratamientos existen y cuándo se utiliza cada uno

La elección depende del tamaño, la antigüedad, el dolor, el estado general del perro y la causa subyacente. El veterinario también tendrá en cuenta si la oreja ya ha tenido episodios anteriores.

Observación y medicación

En lesiones pequeñas y recientes, el veterinario puede valorar un tratamiento conservador con antiinflamatorios y control periódico. No significa ignorar el problema, sino comprobar si el organismo puede reabsorber el contenido sin que la oreja se deforme. Esta opción no siempre funciona y exige vigilar la evolución.

Drenaje

El drenaje permite retirar la sangre acumulada. Puede acompañarse de un corticoide aplicado por el veterinario y, en algunos casos, de medicación oral. El inconveniente es que el espacio puede volver a llenarse, por lo que a veces hacen falta varias revisiones y más de un drenaje.

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Cirugía

La cirugía suele recomendarse cuando el hematoma es grande, doloroso, antiguo o recurrente. Se vacía la cavidad y se colocan puntos que mantienen la piel pegada al cartílago, reduciendo el espacio donde podría volver a acumularse sangre. Después se estabiliza la oreja con un vendaje o un sistema de sujeción.

Los drenajes o vendajes pueden mantenerse aproximadamente entre 3 y 14 días, mientras que los puntos suelen retirarse alrededor de las 2 semanas, aunque el calendario cambia según la cicatrización. El precio no tiene una tarifa única en España: varía según la ciudad, la anestesia, las pruebas, la complejidad y las revisiones. Conviene pedir un presupuesto que incluya todo el proceso, no solo la intervención.

Los antibióticos no son automáticos. Se utilizan cuando existe una infección que los justifica, mientras que los antiinflamatorios y corticoides dependen de la valoración clínica. Dar medicación humana por cuenta propia puede ser peligroso, incluso con fármacos conocidos como ibuprofeno o paracetamol.

Cuidados en casa y errores que conviene evitar

Después del tratamiento, el objetivo es impedir que el perro vuelva a rascarse o sacuda violentamente la cabeza. El collar isabelino puede ser incómodo, pero durante unos días ayuda a proteger la herida y evitar que se retiren los puntos.

  • Mantén el vendaje seco y limpio.
  • Administra las medicinas exactamente como se hayan indicado.
  • No retires puntos, drenajes ni costras sin autorización.
  • Acude a la revisión aunque la oreja parezca haber mejorado.
  • Consulta si aparece secreción, mal olor, sangrado, calor excesivo o aumento de la hinchazón.

El error más frecuente es intentar vaciar la oreja con una aguja. Además del dolor y el riesgo de infección, el procedimiento no elimina la causa ni evita que el bolsillo vuelva a formarse. Tampoco conviene aplicar alcohol, agua oxigenada, aceites o gotas sobrantes de otro tratamiento sin que un profesional haya comprobado el tímpano.

Durante la recuperación prefiero los paseos tranquilos y evitar juegos bruscos. Si el perro se excita fácilmente y sacude mucho la cabeza, reducir temporalmente esos estímulos puede favorecer la cicatrización.

Cómo reducir el riesgo de que vuelva

La prevención depende sobre todo de tratar el problema que provoca el picor. Si hay otitis, debe completarse el tratamiento y comprobar que el canal está realmente resuelto. Si se sospecha una alergia, quizá sea necesario revisar la alimentación, el entorno o el control dermatológico.

  • Revisa las orejas después de paseos por zonas con espigas o vegetación seca.
  • Limpia solo con productos recomendados para ese perro y con la frecuencia indicada.
  • No introduzcas bastoncillos en el canal auditivo.
  • Consulta si hay sacudidas repetidas, rascado, olor desagradable o secreción.
  • En episodios repetidos, pide una valoración más completa de alergias y coagulación.

Una limpieza excesiva también puede irritar el oído y empeorar el problema. La rutina adecuada no consiste en limpiar todos los días, sino en actuar según la anatomía, la secreción y las indicaciones veterinarias. En perros con orejas caídas, una revisión breve y frecuente suele ser más útil que una limpieza agresiva de vez en cuando.

La decisión que más protege la oreja de tu perro

Un otohematoma no suele ser una emergencia vital, pero sí es una lesión dolorosa que conviene atender pronto. Drenar la sangre puede aliviar la presión, aunque el resultado será mucho más estable si se descubre y trata la causa del rascado o de las sacudidas.

Si detectas una oreja hinchada, evita remedios caseros, limita el rascado y pide cita. La rapidez, un diagnóstico completo y el seguimiento marcan la diferencia entre una recuperación limpia y una oreja deformada con recaídas.

Este artículo tiene un carácter exclusivamente informativo y educativo. El material se ha elaborado con el apoyo de modernas herramientas analíticas y lingüísticas (IA). Antes de tomar una decisión, consulte a un experto.

Preguntas frecuentes

Suele formarse cuando el perro se rasca o sacude la cabeza por una otitis, alergia, parásitos o un cuerpo extraño, rompiendo vasos del pabellón auricular. El hematoma es normalmente la consecuencia, por lo que también debe revisarse el canal auditivo.

Conviene acudir el mismo día si hay dolor intenso, sangrado, pus, mal olor fuerte, fiebre, decaimiento, encías pálidas, inclinación de la cabeza o pérdida de equilibrio. Si la inflamación es moderada y el perro está estable, hay que pedir cita pronto y no esperar varios días.

En lesiones pequeñas y recientes puede valorarse medicación y control periódico. El drenaje retira la sangre, aunque puede volver a acumularse; en hematomas grandes, antiguos, dolorosos o recurrentes suele recomendarse cirugía con puntos y sujeción de la oreja. Los drenajes o vendajes pueden mantenerse entre 3 y 14 días, y los puntos suelen retirarse alrededor de las 2 semanas.

Hay que mantener el vendaje seco, administrar la medicación indicada, impedir que el perro se rasque y acudir a las revisiones. No se debe pinchar la oreja ni aplicar alcohol, agua oxigenada, aceites o gotas sobrantes, porque puede aumentar el dolor, causar infección o irritar el oído.
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Autor Berta Molina
Berta Molina
Hola, me llamo Berta Molina y tengo 8 años de experiencia en el mundo de los perros, especialmente en lo que respecta a su salud, entrenamiento y cuidado. Desde pequeña, he sentido una conexión especial con los animales, lo que me llevó a estudiar y profundizar en las distintas razas de perros y sus necesidades específicas. Me apasiona ayudar a los propietarios a entender mejor a sus compañeros caninos, ya sea a través de consejos prácticos sobre entrenamiento o información sobre cómo mantener su salud en óptimas condiciones. En mis escritos, me enfoco en proporcionar información clara y accesible, siempre respaldada por fuentes confiables. Me gusta comparar diferentes enfoques y tendencias en el cuidado de los perros, simplificando temas complejos para que sean comprensibles para todos. Mi compromiso es ofrecer contenido útil, preciso y actualizado que ayude a mis lectores a disfrutar de una relación más armoniosa con sus mascotas.
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