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Displasia de codo en perros - señales y opciones de tratamiento

Claudia Castellanos

Claudia Castellanos

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5 de mayo de 2026

Diagrama sobre displasia de codo en perros, detallando desarrollo anormal, fricción, dolor e inflamación.

Una cojera leve después de jugar, cierta rigidez al levantarse o un cachorro que deja de correr pueden ser las primeras señales de displasia de codo en perros. En este artículo explico cómo reconocerla, qué pruebas suelen ser necesarias, cuándo se valora la cirugía y qué cuidados ayudan a controlar el dolor y frenar la artrosis.

Detectar el problema pronto ayuda a proteger la movilidad

  • Edad habitual: los signos pueden aparecer desde los 4-8 meses, aunque algunos perros se diagnostican mucho más tarde.
  • Señales clave: cojera de una pata delantera, rigidez tras el ejercicio, rechazo a caminar y dolor al flexionar o extender el codo.
  • Diagnóstico: requiere exploración ortopédica y radiografías; el TAC y la artroscopia ayudan a localizar lesiones difíciles de ver.
  • Tratamiento: depende de la lesión, la edad, el dolor y el grado de artrosis. Puede combinar cirugía, medicación y rehabilitación.
  • Pronóstico: no suele hablarse de curación completa, pero muchos perros mejoran claramente su comodidad y calidad de vida.

Radiografías de codos caninos mostrando displasia de codo, con irregularidades óseas y signos de artrosis.

Cuando el codo no encaja bien durante el crecimiento

El codo está formado por el húmero, el radio y el cúbito. Estas tres piezas deben encajar con mucha precisión. Si el desarrollo del hueso o del cartílago altera ese encaje, el peso se reparte mal y aparecen dolor, inflamación y desgaste articular.

La displasia no es una única enfermedad, sino un grupo de problemas del desarrollo. Los más habituales son la fragmentación del proceso coronoides medial, la osteocondritis disecante, la no unión del proceso ancóneo y la incongruencia del codo, cuando las superficies articulares no ajustan correctamente.

La causa suele ser multifactorial. La genética tiene un papel importante, pero también influyen el ritmo de crecimiento, el peso corporal, la alimentación, la conformación de las extremidades y determinados traumatismos. No sería correcto culpar únicamente a la dieta o al ejercicio de un caso concreto.

El problema se observa con más frecuencia en perros medianos, grandes y gigantes, como el Labrador Retriever, Golden Retriever, Pastor Alemán, Rottweiler, Boyero de Berna o Terranova. Aun así, cualquier perro puede desarrollarlo, incluidos los mestizos y los de tamaño pequeño.

En muchos casos están afectados los dos codos. El American College of Veterinary Surgeons señala que la afectación bilateral puede llegar a aparecer en alrededor del 80 % de los pacientes. Esto explica por qué algunos perros no muestran una cojera evidente: compensan con ambas extremidades y parecen simplemente menos activos.

Las señales que conviene observar en casa

La manifestación más típica es la cojera de una extremidad delantera, sobre todo después de correr, subir escaleras o jugar. Puede mejorar algo con el reposo, pero suele reaparecer cuando el perro vuelve a moverse. En cachorros, a veces es intermitente y resulta fácil confundirla con un golpe sin importancia.

También me fijaría en cambios menos llamativos. Un perro con molestias puede acortar la zancada, girar ligeramente la mano hacia dentro, mantener los codos separados del cuerpo o levantar la cabeza al apoyar la extremidad dolorida. Si los dos codos están afectados, puede limitarse a caminar despacio y evitar correr sin llegar a cojear de forma clara.

  • Rigidez al levantarse o después de dormir.
  • Dolor al flexionar o extender el codo.
  • Hinchazón o aumento de temperatura en la articulación.
  • Rechazo a saltar al coche, subir al sofá o usar escaleras.
  • Menor interés por los paseos y los juegos.
  • Cambios de humor, irritabilidad o lamido insistente de la pata.

Los primeros signos pueden aparecer desde los 4-8 meses, especialmente durante el crecimiento rápido. Sin embargo, una lesión leve puede permanecer silenciosa hasta que la artrosis avance, incluso cuando el perro ya tiene varios años.

Yo pediría cita veterinaria si la cojera dura más de 24-48 horas, se repite varias veces o aparece junto con dolor. Si el perro no apoya la pata, llora, presenta una inflamación marcada o ha sufrido un traumatismo, la revisión debe ser más rápida. No conviene administrar ibuprofeno, paracetamol ni otros fármacos humanos sin indicación veterinaria.

Cómo se confirma el diagnóstico

El veterinario comienza observando al perro caminar y trotar. Después comprueba el rango de movimiento, la presencia de dolor, la estabilidad y el estado de las dos extremidades delanteras. Esta comparación es importante porque una cojera puede proceder del hombro, la muñeca, los músculos o incluso de la columna, no solo del codo.

Las radiografías suelen ser el primer paso. Para obtener imágenes útiles, a menudo se necesita sedación profunda o anestesia breve, ya que el perro debe permanecer perfectamente colocado y la manipulación puede resultar dolorosa. Es habitual radiografiar ambos codos, aunque solo parezca afectada una pata.

Una radiografía puede mostrar artrosis, esclerosis del hueso, incongruencia o un proceso ancóneo que no se ha unido. Sin embargo, algunas lesiones del proceso coronoides son pequeñas y difíciles de identificar. En esos casos, el TAC ofrece una imagen tridimensional más precisa y ayuda a decidir si una intervención puede ser útil.

La artroscopia permite introducir una cámara diminuta en la articulación. Sirve para observar el cartílago y retirar fragmentos dañados, por lo que puede tener una función diagnóstica y terapéutica. No todos los perros necesitan llegar a esta prueba, pero resulta especialmente valiosa cuando persisten el dolor y la cojera y las radiografías no explican bien el cuadro.

Qué significan los grados radiográficos

En España, la clasificación oficial de la Real Sociedad Canina de España distingue cuatro categorías. Se basa en los cambios visibles en las radiografías, no únicamente en el dolor que siente el animal.

Grado Interpretación general Qué implica
0 Codo sin signos radiográficos No se observan incongruencia, esclerosis ni artrosis.
1 Artrosis leve Osteofitos menores de 2 mm o cambios iniciales en el hueso.
2 Artrosis moderada Osteofitos de 2 a 5 mm, incongruencia o lesiones indirectas.
3 Artrosis grave Osteofitos mayores de 5 mm, incongruencia importante o lesión primaria evidente.

Un matiz que suele generar confusión es que el grado radiográfico no siempre coincide con el dolor. Un perro con cambios leves puede encontrarse muy incómodo, mientras que otro con artrosis avanzada puede mostrar pocos síntomas. La decisión terapéutica debe considerar la exploración, la edad, la actividad y la calidad de vida.

Qué tratamiento puede necesitar el perro

El objetivo realista no es reconstruir un codo perfecto, sino reducir el dolor, mantener la movilidad y retrasar la progresión de la artrosis. La opción adecuada depende de la lesión concreta y no solo de la palabra “displasia” que aparece en el informe.

Tratamiento conservador

Puede plantearse en perros con signos leves, artrosis avanzada, contraindicaciones anestésicas o cuando la cirugía no ofrece una ventaja clara. Incluye control del peso, ejercicio moderado, antiinflamatorios prescritos por el veterinario y un programa de rehabilitación.

La pérdida de peso, cuando existe sobrepeso, suele ser una de las medidas con mayor efecto práctico. Un perro delgado soporta menos carga en cada apoyo. La fisioterapia puede incorporar movilizaciones, ejercicios de fortalecimiento, hidroterapia o cinta subacuática, siempre adaptados al dolor y a la fase de la enfermedad.

Los condroprotectores y suplementos con glucosamina, condroitina, ácidos grasos omega 3 o ácido hialurónico pueden formar parte del plan, pero no todos los productos tienen la misma calidad ni sustituyen a la analgesia. Un suplemento no elimina un fragmento óseo ni corrige una incongruencia, por lo que conviene evitar promesas exageradas.

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Cuándo se valora la cirugía

En un perro joven con dolor y una lesión corregible, la cirugía suele estudiarse pronto. La artroscopia permite retirar fragmentos del proceso coronoides, limpiar cartílago lesionado o tratar determinadas lesiones osteocondrales con incisiones pequeñas.

Cuando existe un proceso ancóneo no unido o una incongruencia importante, puede ser necesario fijar, retirar o modificar estructuras óseas. En casos seleccionados se realizan osteotomías para redistribuir la carga hacia una zona más sana del codo. En articulaciones muy deterioradas existen prótesis y técnicas de rescate, pero son procedimientos complejos y no siempre están disponibles.

Situación Enfoque que suele considerarse Limitación principal
Cachorro con lesión localizada Valoración temprana de artroscopia o cirugía específica El resultado depende del daño del cartílago ya existente.
Adulto con artrosis leve o moderada Cirugía según la lesión más manejo médico y rehabilitación La artrosis puede continuar avanzando.
Artrosis grave o paciente de alto riesgo Control del dolor, peso, ejercicio y fisioterapia No corrige la deformidad, solo mejora la comodidad.

Según datos del American College of Veterinary Surgeons, alrededor del 85 % de los perros operados muestra algún grado de mejoría en cojera o comodidad, aunque las radiografías puedan seguir mostrando progresión de la artrosis. Es una cifra útil para entender las posibilidades, no una garantía individual.

Cuidados diarios que protegen el codo

La actividad debe ser regular y controlada. Suelen funcionar mejor varios paseos tranquilos que una salida larga seguida de carreras, frenazos y saltos. En superficies resbaladizas conviene colocar alfombras o esterillas, porque los resbalones someten a la articulación a fuerzas innecesarias.

Durante el crecimiento evitaría los juegos repetitivos de lanzar la pelota, los saltos desde el sofá o el coche y las carreras bruscas sobre suelo duro. Esto no previene todos los casos, pero ayuda a reducir golpes y sobrecargas durante una etapa delicada.

La alimentación debe ser completa y adecuada para cachorros de razas grandes cuando corresponda. Añadir calcio o cambiar la ración por cuenta propia puede desequilibrar el crecimiento. El objetivo es que el cachorro crezca de forma constante y mantenga una condición corporal delgada, no que gane peso lo más rápido posible.

Después de una operación, el reposo suele durar entre 2 y 6 semanas, aunque el plazo cambia según la técnica y las radiografías de control. Al principio se restringen las escaleras, los saltos y el juego libre. La rehabilitación se introduce de forma progresiva y puede prolongarse durante varios meses.

El tratamiento farmacológico debe revisarse con controles veterinarios, especialmente si se usan antiinflamatorios durante periodos largos. No se deben combinar medicamentos ni aumentar dosis porque el perro parezca tener más dolor. En ocasiones es necesario realizar análisis para vigilar hígado y riñones.

Pronóstico, prevención y decisiones responsables

La displasia de codo suele acompañar al perro durante toda su vida, pero eso no significa que esté condenado a una vida sedentaria o dolorosa. Con peso adecuado, ejercicio bien dosificado, controles periódicos y analgesia cuando haga falta, muchos perros mantienen una buena calidad de vida.

La prevención empieza antes de que nazca el cachorro. En la cría responsable se recomienda estudiar los codos de los reproductores y evitar utilizar animales afectados en programas de reproducción. La radiografía oficial de la RSCE se realiza, para la mayoría de las razas, desde los 12 meses; el Rottweiler y el Perro Lobo Checoslovaco tienen una edad mínima de 15 meses, y el Dogo Alemán de 18.

Si necesitas un certificado oficial, la tarifa publicada por la RSCE para tramitar la valoración radiográfica es de 65 euros para socios y 98 euros para el resto de usuarios. Esa cantidad no incluye la consulta, la sedación, las radiografías ni otras pruebas clínicas. El coste de una cirugía, por su parte, cambia mucho según el codo afectado, la técnica, el TAC, la hospitalización y la rehabilitación, así que pediría un presupuesto desglosado antes de decidir.

Mi recomendación más importante es no esperar a que la cojera sea evidente todos los días. Un vídeo del perro caminando, trotando y levantándose en casa puede ayudar mucho al veterinario, sobre todo cuando la consulta coincide con un momento de menor dolor. Cuanto antes se aclare el origen de la molestia, más opciones existen para conservar el movimiento y evitar sufrimiento innecesario.

La mejor ayuda empieza por observar los pequeños cambios

Una cojera ocasional, menos ganas de jugar o la negativa a subir al coche pueden parecer detalles aislados, pero juntos dibujan una señal importante. La evaluación temprana no siempre termina en cirugía, aunque sí permite escoger con criterio entre vigilancia, tratamiento médico, rehabilitación o intervención. Si tu perro muestra dolor en una pata delantera, lo más prudente es pedir una revisión ortopédica y no esperar a que la artrosis decida por él.

Este artículo tiene un carácter exclusivamente informativo y educativo. El material se ha elaborado con el apoyo de modernas herramientas analíticas y lingüísticas (IA). Antes de tomar una decisión, consulte a un experto.

Preguntas frecuentes

La cojera de una pata delantera, la rigidez al levantarse, el dolor al mover el codo, el rechazo a correr o subir escaleras y la hinchazón son señales frecuentes. Pueden aparecer desde los 4-8 meses. Conviene pedir cita si la cojera dura más de 24-48 horas o se repite; si el perro no apoya la pata, llora o presenta mucha inflamación, la revisión debe ser más rápida.

El diagnóstico comienza con una exploración ortopédica y la observación del perro al caminar y trotar. Las radiografías, normalmente de ambos codos, permiten valorar artrosis, esclerosis e incongruencia. Si una lesión del proceso coronoides no se ve con claridad, el TAC ofrece imágenes tridimensionales más precisas y la artroscopia permite examinar el cartílago y retirar fragmentos dañados.

En perros jóvenes con dolor y una lesión corregible suele estudiarse pronto la cirugía. La artroscopia puede retirar fragmentos del proceso coronoides o tratar lesiones del cartílago, mientras que algunas incongruencias o procesos ancóneos no unidos requieren técnicas óseas específicas. En perros con artrosis avanzada, alto riesgo anestésico o sin una ventaja quirúrgica clara puede priorizarse el control médico y la rehabilitación.

El reposo suele durar entre 2 y 6 semanas, según la técnica y las revisiones radiográficas. Durante ese periodo se restringen las escaleras, los saltos y el juego libre, y la rehabilitación se incorpora progresivamente. A largo plazo ayudan los paseos tranquilos, el control del peso, las superficies antideslizantes y los medicamentos prescritos con controles veterinarios.
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Autor Claudia Castellanos
Claudia Castellanos
Hola, me llamo Claudia Castellanos y tengo 10 años de experiencia en el cuidado y entrenamiento de perros. Desde pequeña, he sentido una profunda conexión con los animales, especialmente con los perros, y a lo largo de mi trayectoria he aprendido la importancia de brindarles no solo amor, sino también una educación adecuada y un entorno saludable. Me apasiona compartir información sobre las diferentes razas, su salud y las mejores prácticas de entrenamiento, ya que creo que cada perro es único y merece lo mejor. En mis artículos, me enfoco en desglosar temas complejos de manera clara y accesible, siempre respaldando mis afirmaciones con fuentes confiables y actualizadas. Me gusta seguir las tendencias del mundo canino y, a través de mis escritos, busco ayudar a otros a entender mejor las necesidades de sus mascotas. Mi compromiso es ofrecer contenido útil y preciso, que no solo informe, sino que también inspire a los dueños a cuidar y entrenar a sus perros de la mejor manera posible.
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